Gordos Project – Parias

Gordo’s Project
Parias
Sello: Música corriente
Año: 2017

No se puede confundir una cosa con la otra: tradición con aburrición, cómico con trivial, baile con fórmula, influencia con afluencia. Es labor del músico ahondar en el discurso en el que trabaja, sea música de baile (inteligente o no), relacionarse de primera mano con la instrumentación, no confiar plenamente en los que arreglan, pues muchas veces nada estaba dañado y mucho menos, pensar que el tiempo decanta dicho discurso. Este es el caso del “nuevo” disco de Gordo’s Project, titulado Parias  y publicado por el sello Música Corriente. Una serie de canciones que se han ido armando, desarmando y tocado hasta la eternidad durante los últimos 6 ó 7 años, una colcha de retazos que no acoge mucho, sino que más bien hace las veces de un collage musical o mejor aún, un “popurrí”que pasa por sus influencias directas: la cumbia, el porro y el chucu chucu; quedándose por mucho tiempo en el ejercicio que plantearon los creadores de este último hace ya varios años: tratar de agregar un par de influencias lejanas (rock, jazz, música del caribe antillano) a una música ya implantada en la cultura colombiana, su majestad la cumbia!

Ahora bien, que la música no plantee mucho riesgo para el oyente o danzante no es un problema, de hecho casi toda la música que tiene circulación y que solemos llamar comercial, no tiene mucho de esto; pero lo que sí es problemático es que dicho producto no tenga la respuesta tan anhelada y buscada en su creciente público. ¿A qué se puede deber esto? La música está muy bien interpretada, los ritmos son claros, las letras son un poco inocentes y tratan de hacer buen uso del lenguaje en función de lograr una respuesta cómica en el oyente, el nombre de la agrupación tal vez no es pegajoso pero funciona (atrae toda la atención al líder del grupo, José Villa, el Gordo). Tal vez la respuesta a esta pregunta es que la banda subestima su público, pues piensan que es parecido a ellos y en esto se pueden equivocar fuertemente. Si observamos  lo que pasa con las orquestas de baile en Colombia que se han sostenido por décadas, notamos un patrón parecido a Gordo’s Project, tocan habitualmente las mismas canciones durante mucho tiempo, poco graban, pero y en esto se diferencian a los intérpretes de Parias, no luchan con la tradición tratando de hacer una nueva tradición. Lo peor que podría pasar es que te comparen con un imitador de Puerto Candelaria o Monsieur Periné, pero sin tener el éxito que ellos tienen, quedándote corto en el ejercicio de ser independiente y alternativo o comercial y poco atractivo.

Por otro lado, tenemos la nueva ola de música tropical colombiana, casi toda situada en la ciudad de Bogotá, conformada por: Romperayo, Meridian Brothers, Frente Cumbiero, Onda Trópica, incluso el desaparecido ensamble polifónico vallenato. Todas y cada una de ellas aprovechan sus habilidades y conocimientos musicales para ahondar en discursos que van más allá de sus tradiciones locales, tratan de comunicarse con otras tradiciones localizadas en otras partes del globo, del tiempo y espacio en el que viven, siendo primero grandes melómanos que primero imitan, para luego jugar y provocar otro posible resultado. Los resultados pueden ser cambios tímbricos, formales, interpretativos, dinámicos, rítmicos e incluso conceptuales, que permiten no sólo bailar, sino asimilar de múltiples maneras el universo musical que puede coexistir en Colombia.

Muchas veces no basta con hacer la música bien hecha, que le guste a tus amigos y que además puedas sacar un par de discos en una década. Algunas veces es necesario ir más allá del lindero en que se formó tu discurso y precisar la producción de tu música por fuera del estudio, más en el terreno del ensayo y error, para tal vez poder decir algo que no sólo pueda ser un poco diferente, sino propio.

Kaliman.

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