Meridian Brothers – ¿Dónde estás María?

Meridian Brothers
¿Dónde estás María?
Sello: Soundway Records
Año: 2017

Dice un amigo pintor, conguero y a ratos escritor, que intenta modular melodía con su voz: “el artista construye un mundo propio, y ésa, en gran parte, es su misión”. Me embargo en la labor de escribir sobre la más reciente placa discográfica de Meridian Brothers, grupo (o seudónimo) de Eblis Álvarez: guitarrista, compositor, productor, programador de software musical, y en este disco, chelista, etc. Este proyecto que nace a principios de los 2000, es consecuencia de varias coqueterías previas de Álvarez con diversas músicas, el folclore colombiano, la música contemporánea (particularmente la que guarda sus influencias en la música electrónica de la escuela de colonia), y sus habilidades como guitarrista (ahora multi-instrumentista) en diversas agrupaciones de la Bogotá de esa época, para conocer más acerca del triunvirato de la nueva música colombiana, del cual Eblis hace parte (para esto, les recomiendo ver el breve documental hecho por Vice).

¿Dónde Estás María? comienza en un mundo colonial, donde el bombo, el redoblante y el canto de bardo en la voz de Álvarez, describen una bogotá en blanco y negro, lluvia, charcos y casas de antiguos murales mexicanos, donde se puede sentir la presencia de  Julio Quevedo Arvelo “El Chapin”, músico de cámara de la primeriza capital cundiboyacense, inmortalizado por Eduardo Escobar en un bella novela llamada “Fuga Canónica”. Éste es el paisaje que siento al percibir las melodías creadas en el chapinero de hoy, reducidas a una bella forma de canción, donde nada sobra ni falta y te hace pensar ¿en qué país, momento estoy? Sugiriendo y riéndonos tal vez de la frase de cajón “la música es un lenguaje universal”, y tal vez, pensando en que pueden haber rizomas universalizantes tal y como pensaban Deleuze y Guattari sobre el mar, más no lenguajes universales, menos el musical, porque, al fin de cuentas ¿el mar no es música o si?

De rizomas y otras cosas habla Eblis, de hiper relatos que ha construído en más de diez años de Meridian Brothers, donde María es la compañera de la cumbia, pero “papá ¿qué es la cumbia?”; saliendo del lugar cómodo llamado por los programadores musicales de nuestro país: world music; apartándose de los conflictos de los puristas del folclore nacional y haciendo un arte hedonista, con calidad, fuerza, riesgo y carácter. Tanto así que logra la molestia de algunos sin decir una palabra, la incomodidad sonora de otros y el baile de las masas, tal y como buscan algunas orquestas tropicales del país, grupos de entretenimiento y otros tantos que creen estar inventando algo.

Álvarez no le tiene miedo a perder un par de fans de una placa a otra, compartiendo cada vez más ese mundo meridiano donde está creando de manera disciplinada, tal y como le cuentan del trabajo de Heitor Villa-Lobos, el cual se exigía mínimo ocho horas al día de trabajo compositivo, ritmos que también encontramos en personajes como García Márquez en la escritura, Picasso en la pintura y otros tantos que suelen catalogar de genios, sin pensar en la demanda de disciplina, control, caos y cosmos necesario en ese trabajo solitario que suele ser el arte.

Este disco ha cambiado de nuevo la percepción tímbrica que se tenía de los Meridian, incluyendo no sólo instrumentos nuevos como el cello (el cual Álvarez comenzó a estudiar hace un par de años), sino guitarras eléctricas con distorsión y alejadas de su primer plano habitual, voces más consonantes y con menos efecto de armonizador, pitch-shifter, ring modulator y más preocupadas por dejar entender el relato. Es un disco en el que la canción hace su presencia tal y como el juglar de la mañana anunciaba las noticias locales en la villa del barroco de oro español, pero como ya se mencionó, dentro de una ciudad latinoamericana.

¿Qué se puede esperar de Meridian Brothers para el futuro? ¿Cuál será la nueva dirección? Lo más encantador de preguntarme esto, es saber con certeza que no hay tal certeza, ni opción, que seguramente Eblis hará de las suyas y sus compañeros de viaje acentuarán su intención.

Kaliman

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