Margarita Siempre Viva – Habitación de Flagelos en C

Margarita Siempre viva
Habitación de Flagelos en C
Independiente
2017

Bello – Antioquia es un lugar donde el calor azota intensamente y los vientos que trae el valle dan una fuerte brisa que puede tumbar ventanas. En Bello, la administración municipal asegura ser la ciudad de los artistas, lo cual, en términos de varios discursos y expresiones que conviven e incluso discuten para formar una posible cultura, sopesa con recortes presupuestales y poca oferta cultural. Un contexto que encontramos en casi toda Colombia y que permite que la inconformidad o la aburrición proponga.  Ya lo dijo el filósofo alguna vez: la aburrición es el pájaro que empolla la imaginación.

De este lugar es Margarita Siempre Viva, su música en vivo evoca una cierta angustia adolescente, un amor que se desboca en ira y una incomodidad que lograr conducir a jugar con los sonidos que logran dominar en un escenario. Sus voces al unísono, con un dejo a Enrique Bunbury, logran expresar todo lo que no se guardan cuando no están cantando, que a mi gusto personal es mucho, pero entiendo sus ganas de soltar todo lo que piensan, sobre todo en una época donde está mal visto guardarte tus opiniones. Es un grupo con fuerza, con apropiación sobre el terreno ya conocido por muchos: el rock alternativo, pero necesario en un escena donde se trata de hacer bandas de colegio con repertorio más actual.

Su más reciente publicación, contrasta con el material presentado en vivo, o mejor dicho, contrasta en términos de forma (en términos no estructurales sino de formato). Habitación de Flagelos en C, es un disco acústico, donde como es usual, encontramos letras largas, con sentido poético, narración, historias cotidianas, desazón y un poco de melancolía: ese sentimiento de asir el presente, acto inútil e imposible. El disco aprovecha los mínimos elementos con que fue construído, recurre en la fórmula del unísono vocal, con unas ciertas variaciones, recordando un poco esa sonoridad de finales de los noventas que surge en el país del norte, pero ubicándonos en un contexto local, donde se puede sentir la influencia del rock iberoamericano de las dos últimas décadas, con un toque de para algunos la banda más mítica de Medellín: Los Árboles.

Las melodías de la voz, los arpegios de la guitarra y un bajo que acompaña a manera de soporte rítmico, se logran conjugar de una manera muy bonita con los pocos teclados que suelen hacer contra melodías a los motivos de la voz. En lo personal, siento que la percusión menor es un elemento que se usa para no sacar al baterista de este tipo de discos y, en algunos tracks se me da la razón, en otros sólo es parte de la masa sonora, un timbre más en las frecuencias de ruido: shaker y golpes de madera tal vez provocados por un par de baquetas golpeadas entre sí.

Es un disco arriesgado para el momento actual de la banda, lo cual denota una determinación y agenda más apegada a las intenciones poéticas del grupo, que a un posible éxito o estrategia de producción. Los margaritos han estado fuertemente activos, es usual verlos en festivales, de esos donde tocan 10 bandas por $5.000 , situación molesta para los que ejercemos el oficio, saber que esta desigualdad entre el dueño del local, el que escucha y el músico, todavía sigue siendo un reflejo de la queja inicial, encontrarnos todavía con que “nos están dando la oportunidad” y saber que realmente es sólo la oportunidad de sobrevivir como grupo. Tal vez la critica no tiene mucho sentido sin acción, tal vez negarse a tocar en espacios de este tipo podría ser la solución o fomentar el pago digno al músico, lo determinante es saber qué está en nuestro control y en qué podemos incidir, seguir sacando discos sin importar cuál sea el sitio de moda para tocar: donde pueden entrar hasta 800 personas y sólo te dan una gaseosa y un sanduche maltrecho, te cobran por el servicio en la barra cada vez que vas por tu cerveza y te dan el falso espaldarazo. Por fortuna para ellos, no están haciendo su música ni para los youtubers de moda (con trastornos en el habla y el lenguaje), ni siquiera para los que hacemos reseñas bajo seudónimo en un blog.

Kaliman

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