Madriguera – Roedor

Roedor
Madriguera
Monofónicos
2018

La madriguera de Roedor comienza con cuatro segundos de piso sonoro, donde un sintetizador entre arpegios aleatorios sugiere la salida, el fondo de la caverna, el medio de la caverna, mientras un beat fuerte de kick y handclap muy cerrado, muy comprimido anuncian el posible camino, este track ha sido nombrado propaganda y compuesto por Miguel Isaza filósofo, músico, escucha (no necesariamente en ese orden) personaje que no gusta de las categorías absolutas y prefiere las ramas posmodernas y actuales. Roedor es una de ellas, una que explora el ritmo, la melodía, la textura, el timbre en ámbitos más cercanos a la música electrónica, el ritmo quebrado y una sigla que sirve como sombrilla a muchos procesos sonoros: I.D.M.

En madriguera la intención es notoria: crear relaciones entres las grabaciones de campo y el breakbeat, muchas de estas se logran a partir de planos de escucha (habitual en el trabajo de Isaza, sobre todo el que es de orden contemplativo y cercano al arte sonoro) otras buscan generar relaciones entre los ritmos generados por la grabación de campo, adecuados a valores casi que alfanuméricos, donde la relación entre beat, sintetizador/ bajo, sintetizador/ruido, sintetizador/textura evidencian datos en bruto vueltos secuencias cercanas al baile inteligente y vanguardista, ese que pocas veces vemos brillar en este pequeño valle.

Dicho esto, es clara la falta de interés del autor en ahondar el camino de la melodía tonal, narrativa y de alta recordación, más bien evade este proceso para que el escucha se sumerja de maneras diferentes en la escucha, casi como el proceso de salir de la madriguera/caverna, buscando su propio axioma, su propio rizoma rítmico, ese que tal vez esté presente a nivel de frecuencias, ritmo o bpm, textura o su propio discurso, ese que nadie puede conocer, pero une a todos, y que recae en el silencio. En eso tal vez Isaza suele tener razón al citar a John Milton Cage, todos buscamos el silencio, aunque algunas veces pareciera que todos buscamos el ruido.

Cuando escucho este tipo de publicaciones, siempre viene a mi, tal vez por creer que la música es más viva cuando esta en escena ¿cómo se podría interpretar este tipo de material? Y mi pregunta muchas veces va dirigida a ¿cómo modificar la interpretación en vivo de un proceso casi acusmático en su esencia? ¿cómo liberar el acto performático del músico? Estas preguntas las dejo abiertas al autor de este disco y a otros creadores en la renaciente escena de Medellín, esa que está buscando en otros discursos sin importar que tengamos una programación cultural hello kitty, como leí hace poco en un post de Facebook. Siento que a pesar de la comodidad lograda por los jóvenes del ruido, los jóvenes del algoritmo y los detractores de todo, la música y sobre todo la música buena, está logrando abrirse brecha a instituciones públicas, privadas y de asociación múltiple, a ciclos de conciertos que perdieron el norte colaborativo y abierto, para ser solo la plataforma de un nicho específico. Esos que no confunden trabajar con otros, con aprovecharse de otros, esos que piensan en que la música es un ejercicio horizontal y vertical, tal y como nos ha enseñado el mismo oficio.

Madriguera es un buen ejemplo de un discurso metafísico y político expuesto a través del sonido, de una cierta incomodidad que apela al título puesto a cada uno de estos espacios sonoros y los ubica en la tensión, distensión y relajación presente en su sintaxis sonora, evadiendo muchos lugares comunes y representando el oficio juicioso de este joven compositor sónico.

Kalimán.

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *