M.A.L.A – Bloom

M.A.L.A
Bloom
Monofónicos
2018

Mauricio Ramirez a.k.a M.A.L.A, Bobby Marleni, es uno de los viejos zorros de la música electrónica local, comenzó consolidando su sonido en el desparecido sello Series Media, del cual fue fundador junto a otros pilastras de la electrónica local, en dicho sello se encargó por un tiempo no solo de publicar, sino de crear la identidad visual con sus caratulas, logos, tipografía, etc, parte de su oficio como diseñador gráfico e ilustrador. En su producción siempre encontraremos por lo menos un disco o e.p publicado por año, con una constante aparición en fiestas locales, bares de moda, fiestas underground y con ya varios intentos de participar en el festival Altavoz, con tan mala suerte (por no decir mala curaduria de parte de los jurados de música electrónica) que no ha podido tocar su set en vivo, el cual, es fuerte en bajos, beats y samples, algo sencillo en términos musicales pero que apunta a su objetivo fundamental: la pista de baile; porque cuando hablamos de Ramirez, solo podemos pensar en eso, el baile.

Bloom, es un homenaje al footwork, al tecno detroit, al hip hop, al trap, a sus bases fundamentales, el juego entre el bajo que más que moverte, pretende quebrar tus intestinos, la drum machine (en su caso la Roland tr-8), el sampleo moderado, la ausencia de líneas melódicas, el juego contrapuntístico entre cada uno de los elementos que conforman el groove, un disco calculado pero no hecho a partir de formulas, todo lo contrario, para Ramirez está música es natural, pues como buen música electrónico formado de manera empirista, su creación parte de la imitación provocada por su melomanía, su búsqueda con las maquinas parte de horas y horas de disfrutar de un beat, de una idea retumbando en la cabeza, con un eco que no tiene asidero, casi como lo que pasa cuando reproducimos bajas frecuencias en una fábrica, de allí, llega el momento del experimento, pero no creamos torpemente que el experimento solo es un efectismo presente en las vanguardias locales llamadas torpemente, arte sonoro, nueva escucha, ruidismo; nah, el experimento son una serie de procesos pensados sin un fin último, son parte de un proceso continuo, diario, casi una práctica deportiva, en esto radica el éxito (si es la palabra que gustan para describir lograr un objetivo sonoro) de sus piezas, en que la idea fija nunca se ha perdido y su oído está en constante ejercicio.

Una vez más, M.A.L.A va a la fija con una cátedra de música para la pista de baile, algunos criticaran su falta de conexiones en su discurso, de tiros de esquina, transiciones sonoras, puentes, para este escucha, lo expresado en este disco tiene coherencia de principio a fin y no se hace necesario maquillar lo que está puesto aquí, ya que le quitaría la rudeza sonora presente en esta música inspirada en fenómenos creados en la ciudad, en el gueto norteamericano, pero que se puede replicar en cualquier dimensión global, ya que su fuerza radica precisamente en su falta de ubicuidad, cualquiera puede lograr sonar una Roland o incluso instalar un vst que reproduzca un sonido cercano, pero no cualquiera puede lograr expresar algo propio con esto, aquí está el plus de este disco.

Kaliman

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