Localizando the music

La música es un lenguaje universal que por suerte, cada vez nos acompaña más, cada vez se hace mas fácil acceder a ella, así como compartirla. Esto no es algo malo sino increíblemente positivo creo yo, pero éste es un tema de amplio debate seguramente, así que podemos dejarlo de tarea para otra ocasión.

De todas formas, hacer música, cualquiera que sea el estilo, para llegar a oídos de las personas, no es tarea fácil y por el contrario, puede llegar a ser muy complejo y difícil aunque no lo parezca. Es así como muchos músicos o alguna de sus versiones, día a día intentan sacar adelante sus proyectos y trabajos, algunos con buena fortuna, otros no tanto, pero que esos numerosos intentos sean “buenos o malos”, sin duda es otra cosa y estaría por verse.

En ese marco de ideas remitámonos a Medellín, la ciudad que habitamos y en la que disfrutamos también cada día más de múltiples espacios, grupos, bandas, proyectos, solistas, espectáculos, lugares, productos, actividades, talentos y profesionales ligados a la música, lo que es genial para los que podemos gozar de ello en alguna forma, por lo menos en cuanto a talento y personas sumándose a este maravilloso quehacer. Sorprende la verdad, por que es mucha la actividad que aparece día a día.

De todas formas no deja de resultarme curioso que existiendo toda esta actividad, oferta y demanda musical en esta ciudad que a diario expande sus límites, sea tan escasa o poco visible (por no decir incipiente) la actividad de crítica especializada, reseñas, comentarios y análisis de sus fenómenos, de sus actividades o de sus protagonistas por ejemplo, ya sea en publicaciones o espacios mediáticos y en formatos de cualquier rango, virtuales o físicos.

Casi todo se queda en palmadas en la espalda después de un toque o evento o en discusiones de amigos en algún parque, reunión y red (chisme) social. Además, la mayoría de reseñas o artículos sobre actividad musical de esta ciudad provienen sobretodo de la capital del país, como si debiéramos ser validados por ese circulo-poder centralista que mira los fenómenos de otras ciudades en forma paternalista y como de menor importancia (ese también es otro tema a tratar), dejando un sabor superficial, como de sólo muestreo, de empaque o de mención condescendiente para rellenar contenido y para sacar pecho por “lo que esta pasando allá”, pero falto de análisis, de sustancia, de profundidad y sobretodo de crítica constructiva, ya que por supuesto no viven los vericuetos, fenómenos y día a día que si hace el artista local.

Pareciera entonces que da miedo acercarse a analizar en forma adecuada el propio desarrollo, las carencias, los errores, el transcurrir, los procesos y por supuesto también los aciertos, que sin duda son muchos. Escribir, visualizar, documentar, analizar, proponer, criticar sustancialmente y exponer las prácticas musicales con su fenomenología, lo que hace es crear dinamismo, lazos y espacios de debate, de autoaprendizaje y de búsqueda de una profesionalización más certera de un extenso y fantástico mundo como es la música local, que si bien es algo que se ubica entre entretenimiento y cultura, no hay que olvidar que también se trata de un renglón de mercado que puede llegar a ser aún más importante de lo que es, para sus protagonistas, para los que trabajan en el sector y para la ciudad en general que sin lugar a dudas, es lo que todos queremos al final.

Hay que hacerlo cada vez más y ojalá pronto aparezcan mas y mas reseñas, así como publicaciones bien fundamentadas sobre lo que pasa aquí en cuestión de música local, que no sólo es para escuchar, bailar y coleccionar, sino también para reseñar, analizar y por qué no, debatir.

NOTA: Tal vez va siendo hora que los promotores y grandes productores (ya sean independientes o al amparo de marcas e instituciones), destinen alguna (sea pequeña) parte de sus recursos y de sus ganancias por ejemplo para socializar prácticas, compartir saberes y conocimientos, ¿qué tal laboratorios o semilleros? puede ser, sí o qué…

Carlos Charlie

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