Lastre

Lastre
Música Corriente
2018

En estos tiempos del ruido, hay un tema recurrente en el ámbito de los festivales nacionales dedicados a la experimentación sonora, la música electrónica y otros primos lejanos o cercanos: la escucha. Desde las apropiaciones locales de la teoría planteada por la maestra Pauline Oliveros llamada “deep listening”, hasta terrenos un poco más escabrosos o recónditos como las frecuencias de resonancia, colores de resonancia, auras de resonancia y demás resonancias que atienden un poco a la metafísica posmoderna del evento sonoro, que en últimas es escuchar. Nada ha cambiado desde que el primer Neanderthal escuchó algo en ese acto, tal vez lo que cambia es la manera como nombramos las cosas y actuamos sobre ellas.

Dentro de todas estas escuchas en las que se han tratado de ubicar dichos festivales, nunca noto conversaciones en torno a la música ambient, es curioso pues mucho de lo que suena en dichos eventos es ambient, plantea una postura de escucha1 o está inspirado en el ambient, tal vez es más fácil llenar formatos de asistencia y justificar la asistencia de muchas personas a un evento, si en el cartel se habla de placas tectónicas que suenan, construcción casera de transductores, d.i.y o d.w.o, noise, y otras palabras que remiten a lo mismo.

Por fuera de todo este contexto, colombiano, baterista y buen tipo; Juan Fernando Montoya nos presenta su primera publicación bajo el nombre de Lastre, una serie de piezas musicales que remiten al escucha a espacios sonoros delicadamente hilados en un discurso estereofónico que pareciera pensado como una sola pieza con breves intersecciones de silencio, pero a su vez, disfrutables como ligeros fragmentos de la misma. El protagonismo de los materiales presentes en Lastre, no corresponden a la concepción tradicional que se tiene en la música. Los ritmos, melodías, armonías, timbres, texturas, dinámicas, instrumentaciones son un solo gesto musical, que es coherente con un gesto sonoro que parte de un acorde, máximo dos para a partir de esta parte mínima, poder crear un evento más largo, volviendo el sonido un material plástico y sensible a metamorfosis. Su macroestructura está muy ligada a un subgénero del ambient llamado drone music2 donde la superposición de frecuencias, determina la conducción y forma de la pieza, una suerte de espectralismo sin pensamiento expresionista o matemático, más intuitivo y figurativo, por usar alguna descripción.

La decisión de no usar materiales muy complejos a nivel espectral en una pieza de ambient delimita inmediatamente el proceso de trabajo, esta postura ante la composición implica retos para el compositor:

  1. La duración de las piezas tienden a ser más cortas, pues los recursos musicales menos complejos se agotan en procesos de desarrollo.

  2. La persistencia en un proceso de desarrollo a nivel espacial, puede lograr fatiga auditiva en el escucha/compositor, evento que no permite dilucidar mucho más allá de la masa sonora, ya que encontrar nuestras organizaciones en dicha densidad se hace un poco más complejo.

  3. La coherencia tímbrica se ve más expuesta con materiales menos complejos a nivel espectral, sugiriendo pocos espacios o densidades sonoras para explorar.

Conducir una serie de piezas de este tipo requiere un poco más de paciencia, disfrute, inmersión y alejamiento del mundo para representar un nuevo mundo, cada disco de ambient cuando se logra bien, es una visión sonora de nuestro momento actual, no una globalizante ni unificadora, todo lo contrario, la visión del autor sobre su momento vital, lo que algunos teóricos que me enseñaron en el posgrado llamaban rizoma universalizante3.

Es una novedad lo que está sucediendo en Colombia con la música ambient, pues estamos encontrando cada vez más publicaciones enfocadas a este género, permitiendo por ahora que otros conocedores a nivel global disfruten de dicha música y algunos locales, tengamos conversaciones imaginarias con otros colegas sonoros. En este aspecto, Juan Fernando ya goza de tener la aprobación y firma sonora en su disco, por nada más que Taylor Deupree quien masterizó este primer disco. Un proceso bastante delicado en este tipo de música, ya que cualquier detalle suele ser mucho más significativo para la pieza sonofijada, que es donde está realmente toda su acción performática. El ambient es música de surcos cerrados o tape music, música que no suele ser interpretada con muchas acciones performáticas en vivo, ya que su creación y acción sonora está en la obra terminada, esto tal vez lo hace diferente a otros dialectos musicales.

Kaliman.

1Como menciona Mark Prendergast el ambient antes de música es una opción de escucha, para leer más de esto recomiendo remitirse a the ambient century

2Para escuchar un poco visite https://somafm.com/dronezone/

3https://filologiaunlp.files.wordpress.com/2011/08/mil-mesetas.pdf

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