Oasis


J Balvin & Bad Bunny

Universal Music

2019

La música urbana, gran paraguas sonoro posmoderno, es el lugar de encuentro entre el rap, el reguetón, el trap latino, incluso hasta el tropipop ⏤que parece que tiene una horda de cantautores buscando rescatar⏤. Un espacio donde se podría decir hay un collage de posibilidades, pero desgraciadamente todo se remite a lo mismo: un grupo de dos o tres controlando el mercado ⏤pues en el caso de esta música sí hay mercado y fuerte⏤ con diversos mecanismos como la payola, contrapayola, empresas de booking… Todo esto para lograr tener a esos dos o tres en el listado de los más escuchados, que no significa que sean los que más discos venden. Es curioso ver que dichos artistas todavía busquen sacar discos completos y este será el ejercicio que quiero hacer hoy: reseñar de manera crítica y musical ⏤al mejor estilo de nuestro sitio Socorro⏤ la más reciente producción de dos de los grandes poetas posmodernos del flow.

“Mojaita”, el track que abre el disco, es el clásico dembow donde bombo y caja construyen el groove; un bajo tipo marímbula, largo de sustain y con movimiento melódico, sugiere las influencias de las músicas del Caribe, una influencia jamaiquina que se apoya en el fraseo de Bad Bunny más su habitual autotune cercano a la onda boricua. Balvin logra hacer su contraparte, pero siempre me ha parecido un poco molesto su acento fingido con sabor a costa, tratando de esconder o disimular su origen paisa y montañero. Sus líneas melódicas funcionan, ya que el ostinatto, presente en el teclado tipo fl studio preset, permite que cualquier línea o agrupación de alturas esté encima del mismo. Un track digno del perreo tradicional, de onda de finales de los noventa. 

“Yo le llego” comienza con un tumbao que parece grabado y filtrado, de hecho parece un sampled, con una onda más trap. Un kick profundo, casi afinado para no tener bassline, hit hat en drills, un clap seco. La temática de la lírica radica entre el desamor, el orgullo paisa, el orgullo boricua para tratar de agruparnos a todos en un corillo muy influenciado por la salsa, que dice: 

Dime dónde e’ que está la bebida, ey

Y yo le llego

¿Dónde están las mujere’? Eh, eh

Y yo le llego

Dime dónde está mi gente, eh, eh

Y yo le llego, ey

¿Dónde e’ que están los cuartos, manito? Ey

Y yo le llego

Evidentemente el objetivo de este tema es provocar el baile, su letra no tiene mucho sentido semántico sino más bien sonoro o musical, para utilizar la fonética con hilo conductor en su público. Este tema logra una duración de cuatro minutos básicamente por todas las repeticiones que tiene.

El tercer track, “Cuidao por ahí”, vuelve a la estructura inicial del primer track, pero con variaciones un poco más de eq, filtros de paso bajo, paso altos, un tema diseñado para discotequear, perrear. La letra tiene sentido semántico y cuenta las múltiples relaciones de pareja a las cuales están habituados los personajes de la música urbana. Tener una o dos parejas fijas, estar constantemente rodeados y casi que “acosados” por el género femenino, ya que son irresistibles para su público. El tema tiene secciones que parecen pastiches del disco de The Carters.

Como es de esperar en un disco de J Balvin llegamos a la balada, donde la temática principal de la letra es lo que en algo llamamos o conocemos como una booty call. “Qué pretendes”, un track donde la línea melódica es interesante casi imposible de cantar para estos intérpretes sin la ayuda del autotune, elemento que más que herramienta es estética en este género de música. Dentro de todo el disco es la canción con mejor estructura, ritmo, texturas y logra ser una pieza que se puede escuchar y bailar. 

Volviendo al trap, pero en forma de balada, aparece “La canción”. Un track que toma el romanticismo presente en el reggaeton actual, una mezcla entre las influencias del trap de origen anglosajón, un poco de teclados rhodes, incluso una línea de trompeta, la cual le da ese toque de lo que algunos llamamos salsa de sábanas: música con toque erótico y cliché. 

Volviendo al tema latino, de agrupación, ese que tanto le hace latir el corazón a nuestros congéneres que sueñan con una Latinoamérica unida ⏤bolivariana o no⏤, aparece “Un peso”. La inclusión del charango, la cita a Enanitos Verdes, casi busca hacer hervir la sangre bolivariana en torno al desamor, temática que la música urbana ha heredado del tropipop. El coro de dicha canción explota esos corrillos futboleros tan habituales en el reggae argentino, y música de estadio. 

Los últimos dos tracks “Odio” y “Como un bebé”, son temas para la pista de baile, el primero muy cercano a los tracks iniciales, el segundo tiene un beat más interesante, tal vez más pensado para la pista de baile anglo, un poco influenciado por el trap norteamericano, con un par de tímbricas latinas presentes en las marimbas tipo dx7. 

En general Oasis es un disco equilibrado, que logra su intención prosaica: el perreo. Es de notar que son más de seis los compositores que se necesitan para lograr hacer ocho tracks. Desde ese punto de vista, es bueno que le den trabajo a varias personas. No creo que sea un disco que perdure en la historia, ni que sea ganador de premios tan anhelados por estos músicos del entretenimiento, y tal vez no son necesarios estos tipos de reconocimientos para llenar más el banco de sus egos. 

Kalimán 

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