Mula – Poil

Mula – P.oil

2018

Sello:Dur et Doux

Colombia es un bello país, tristemente gobernado por la misma clase política desde hace siglos, nuestro legado colonial no ha podido ser reemplazado o modificado por nuevas propuestas o como nombran algunos: “propuestas alternativas”, venimos siendo un país anclado en el sistema feudal, con ínfulas de no vernos como tercermundistas (sobre todo cuando miramos a nuestro vecinos en Latinoamérica), en resumen nos creemos los criollos de mejor familia, una papita criolla estrato 10. Dicho esto, es claro y entendible tener música que apele al discurso político y contestatario, algunas de estas agrupaciones apelan al clásico y ya conocido movimiento de la canción social o en la música urbana “el rap conciencia”, otras como es el caso de MULA, buscaron por años en las potencialidades1 políticas presentes en el sonido como eje transversal al ser humano (ya que todos los de esta clase escuchamos, así sea de manera completamente radical, la escucha es un acto que nos unifica) y desde esa perspectiva social, la cual establece una relación prosaica entre el cuerpo que escucha, el contexto que suena, los instrumentos que se tienen y la intencionalidad o provocación que se busca, crean una serie de composiciones que abordan el noise,, jazz progressive, punk, la música experimental, incluso las técnicas de la música electroacústica; todo esto bajo una premisa que saca su discurso de la zona en que viven: la descolonización.

Esa vaina no se logra de la noche a la mañana, primero requiere de personas interesadas en el tema, investigadores de la interpretación más que intérpretes que repiten notas escritas en un papel, personajes que aborden la improvisación no como un estilo, sino como una herramienta de composición en tiempo real, sujetos que mantienen oreja abierta y sobre todo crítica a lo que suena en este platanal y en otros platanales, individuos que han escogido un camino sonoro sin límites de ego o gusto (que para este escritor, suelen ser lo mismo), un grupo de trabajadores incansables, que no se preocupan por la inmediatez en la respuesta sino en el proceso creativo y como este va arrojando con la paciencia que se requiere, pequeños gérmenes que mutan en la cultura.

Disculpará el lector que me haya detenido tanto tiempo en describir lo que significa para este oyente Mula, pero es un ejercicio necesario. Pasando específicamente al disco o split que nos cita en este encuentro, tomaré distancia, una breve bocanada y analizaré la pieza con que comienza dicho surco. Gagaku2 es una pieza o canción que ahonda en varias herramientas musicales, todas ellas en su más alta interpretación y definición, una obra de dificultad virtuosa que representa lo más selecto del rock progresivo actual, el trío francés Poil, logra situar al escucha en una narrativa sonora que expande la idea de interpretación, performance y/o acción sonora, su poética (medios, maneras y formas). La pieza comienza con una introducción basada en un arpegio en la guitarra eléctrica, interpelado por una serie de acentos en compás de amalgama, las acentuación parecieran una discusión acalorada entre los instrumentos, ya que la tensión armónica va creciendo hasta que las hemiolas y acentuaciones amalgamadas ganan protagonismo, para unir esta sección con la siguiente, aparecen dos elementos nuevos, un drone que sugiere el canto difónico característico de algunas música javanesas, asiáticas y tibetanas; más un timbre percutido cercano a las campanas del gamelan (un elemento característico en mucha de la música francesa del siglo XX). Después del debido desarrollo, llegamos a un primer punto climático y diferenciador generado por fonemas (al no saber chino, japonés o francés, siento que son fonemas) que para este música (que hace las veces de crítico) se asemejan a jitanjáforas, las cuales cumplan el cometido de presentar el nuevo motivo sonoro, el cual es desarrollado por una serie de timbres muy cercanos a la música electroacústica, donde podríamos sentir un interés por como se comporta dicho timbre a nivel rítmico, más que textural o melódico. Llegando al minuto 6, comienza un crescendo a tutti, que estalla en el momento cumbre de performance: una serie de melodías largas, que bellamente acompañan la voz que retoma un texto que al no saber el idioma (y sin necesidad de saberlo) crea una imagen en movimiento, una secuencia audiovisual llega al oyente y genera el momento más tensionante de una disputa entre estos guerreros samurais del sonido, los cuales gradualmente y con la lentitud parsimoniosa que se requiere, van conduciendo todo a un final que tranquiliza al oyente, un al niente….y al más allá.

Mi Rey se abre paso con un riff potente, cargado de densidad, que prepara el terreno para que por primera vez escuchemos la voz de uno de los fundadores de Mula, Santiago Botero a gritos invita a que nos arrodillemos ante el rey eterno (o en nuestro país, el presidente eterno, el innombrable) y la banda le responde, tal y como sucede en la procesión de viacrucis. Una canción que invita a saltar, poguear, gritar, volear mecha, una catarsis necesaria para todos los que nos sentimos inconformes sobre el cauce de los tiempos actuales; una acumulación de energía que trasciende el texto y nos muestra de nuevo que para esta agrupación no queda nada obvio, su interpretación ha logrado un nuevo nivel con esta canción, reformulando sus habilidades aprehendidas en el jazz progresivo, y el noise rock, un hit contundente que ojalá logre invitar a los oyentes desconocidos y enemigos del mundo a escuchar más allá de las referencias.

Disculpe usted señora pareciera ser un drone, pero la verdad esto es poco para decir sobre lo que pasa en esta canción o pieza sonora, el ejercicio pareciera estar inspirado en la circulación circular que pueden hacer algunos instrumentos de aliento, en el caso de Mula, se trataría de los saxofones. Siento un tratamiento muy cercano a lo que pasa con la música ambient cuando es interpretada en vivo, pero sobre todo, percibo que la intención es tocar lento y para esto no hay mejor referente que el doom (póngale usted el apellido que quiera a este estilo). Para algunos aficionados a la música, tocar rápido es símbolo de gran virtuosismo, no podrían estar más equivocados, no se trata de tocar notas por segundo, es tocar las notas/sonidos precisos en los momentos justos ¿y quién o qué determina eso? Pues hombre, la música, el contexto de la misma, pues recuerden que la música no es una, son muchas y cada una obedece a la constitución de sus elementos, tal y como suceden al cocinar, el orden de los factores afecta completamente el producto. No podría decir mucho sobre esta bella pieza, solo que requiere del tiempo necesario para ser escuchada, tal y como hacer una buena sopa requiere su tiempo necesario.

Por último es necesario resaltar que esta publicación es lograda por varios apoyos de cooperación, algunos de estos por dineros públicos ganados por convocatoria, otros por entidades privadas internacionales interesadas en generar puentes entre las culturas, esta es una de tantas estrategias que si se logran bien, permiten el libre desarrollo de la música, por fuera de los habituales festivales mainstream, venues, y carajadas disfrazadas de pensamiento “alternativo”, el oficio es otro jóvenes, y requiere de trabajo, interdisciplinariedad y riesgo investigativo.

Kalimán.

1Pensado desde Foucault

2https://es.wikipedia.org/wiki/Gagaku


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