Limpieza de oídos 8

Hay una historia que se repite en el escenario musical de esta ciudad: Una banda se reúne a ensayar, montan canciones, hacen arreglos en el instante, logran un sonido, pulen un repertorio, dan conciertos y el público parece interesado; hasta que llega el momento de grabar un disco. Van al estudio de grabación, el ingeniero de turno a veces da unas atrevidas recomendaciones y finalmente después de muchas tomas y horas de mezcla, lo escuchan mil veces y no se sienten satisfechos. “Es que suena pasito”, “todo está muy opaco”, “el bajo no se entiende”, “la voz está perdida”, etc. Finalmente por no perder la inversión terminan publicando un disco que poco se parece al resultado que anhelaban y le echan la culpa al ingeniero que hizo la captura.

Son pocos los discos publicados en la ciudad que cuentan en los créditos con la figura del productor musical. Todos conocemos el legado de Federico López, un productor local que trabajó en discos como El Dorado de Aterciopelados, el homónimo de Parlantes y un polémico disco como el de Los Árboles, entre otros. Hoy en día la mayoría de grupos actúan de productores sin tener conocimiento del tema, o sin tener la valentía de entregar su obra a un tercero que les ayude a plasmar la idea musical en una placa discográfica.

Si hacemos un censo, son pocos los productores musicales de la escena alternativa a los que podemos acudir. Pero debemos reconocer el buen trabajo de Juancho Valencia en las producciones de carácter tropical que se realizan en Merlín; una onda más pop rock que aún no propone un sonido contundente o arriesgado en la casa de Lelo, Volta Estudio; Crudo es sin duda una de esas nuevas voces atrevidas que le están dando un carácter interesante al nuevo hip hop local desde el sello Moebiuz; y debemos mencionar al dúo The Colombians que trabajan más para artistas extranjeros y se consolidan como una propuesta que produce hip hop con estándares muy cercanos al mainstream anglosajón.

Tal vez lo que hace falta son más productores o músicos atraídos por esta vocación, pero también hace falta formación sobre el tema, espacios académicos y tal vez lo más importante, bandas que entiendan la importancia de esta labor a la hora de grabar y que consideren que la inversión de hacer un disco no está sólo en el valor de un estudio de grabación sino también en el pago a un productor musical.

Martin Olivo

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *