Los Maricas – Escupiendo tulipanes

Los Maricas
Escupiendo tulipanes
Año: 2017

Ya ha pasado casi medio milenio desde que Quevedo afirmaba que “cuando decimos que todo tiempo pasado fue mejor, condenamos el futuro sin conocerlo”. Mientras Medellín sigue ignorando los nuevos exponentes y se empeña en buscar la batuta del punk local en viejos personajes varados en el tiempo, Bogotá crece y explora nuevas formas, hasta encontrar actualizaciones de un género saturado y para muchos, caduco.

Desde su inicio en el 2012, Los Maricas no ha parado de entregarnos música con regularidad, siguiendo una clara tendencia punk, pero flirteando con algo de surf, pop, emo y un poco de hard core. Así que pueden tildarme de cándida, pero esta increíble mixtura hace de Los Maricas algo difícil de ignorar y verdaderamente importante.

Escupiendo tulipanes,  nombre dado a su primer larga duración, es el resultado de ese proceso, la consolidación de un sonido que se venía forjando tiempo atrás y que se ha venido vislumbrando desde la publicación de sus dos ep’s: “El verano” y “El invierno”. Una idea definida a priori y que les ha tomado 6 ep’s para llevarla a cabo.

Brownie, Jeffry, Melissa y Álvaro tocan sin parar, y en Escupiendo Tulipanes es algo que se nota a leguas. Esa apropiación natural del género les permite moverse libremente con total desenfado, situación que los lleva a una inmanencia y coherencia tal,  que es difícil encontrar un disco igual de perfecto en Colombia este año.

Con una compleja adaptación de un género enraizado en nuestro país y aceptando referentes de todas partes, Los Maricas llegan a reclamar un trono que bien se merecen, pero que con seguridad, la ceguera de los críticos musicales actuales se ensañará en negarles.

Anna Ching

Meridian Brothers – ¿Dónde estás María?

Meridian Brothers
¿Dónde estás María?
Sello: Soundway Records
Año: 2017

Dice un amigo pintor, conguero y a ratos escritor, que intenta modular melodía con su voz: “el artista construye un mundo propio, y ésa, en gran parte, es su misión”. Me embargo en la labor de escribir sobre la más reciente placa discográfica de Meridian Brothers, grupo (o seudónimo) de Eblis Álvarez: guitarrista, compositor, productor, programador de software musical, y en este disco, chelista, etc. Este proyecto que nace a principios de los 2000, es consecuencia de varias coqueterías previas de Álvarez con diversas músicas, el folclore colombiano, la música contemporánea (particularmente la que guarda sus influencias en la música electrónica de la escuela de colonia), y sus habilidades como guitarrista (ahora multi-instrumentista) en diversas agrupaciones de la Bogotá de esa época, para conocer más acerca del triunvirato de la nueva música colombiana, del cual Eblis hace parte (para esto, les recomiendo ver el breve documental hecho por Vice).

¿Dónde Estás María? comienza en un mundo colonial, donde el bombo, el redoblante y el canto de bardo en la voz de Álvarez, describen una bogotá en blanco y negro, lluvia, charcos y casas de antiguos murales mexicanos, donde se puede sentir la presencia de  Julio Quevedo Arvelo “El Chapin”, músico de cámara de la primeriza capital cundiboyacense, inmortalizado por Eduardo Escobar en un bella novela llamada “Fuga Canónica”. Éste es el paisaje que siento al percibir las melodías creadas en el chapinero de hoy, reducidas a una bella forma de canción, donde nada sobra ni falta y te hace pensar ¿en qué país, momento estoy? Sugiriendo y riéndonos tal vez de la frase de cajón “la música es un lenguaje universal”, y tal vez, pensando en que pueden haber rizomas universalizantes tal y como pensaban Deleuze y Guattari sobre el mar, más no lenguajes universales, menos el musical, porque, al fin de cuentas ¿el mar no es música o si?

De rizomas y otras cosas habla Eblis, de hiper relatos que ha construído en más de diez años de Meridian Brothers, donde María es la compañera de la cumbia, pero “papá ¿qué es la cumbia?”; saliendo del lugar cómodo llamado por los programadores musicales de nuestro país: world music; apartándose de los conflictos de los puristas del folclore nacional y haciendo un arte hedonista, con calidad, fuerza, riesgo y carácter. Tanto así que logra la molestia de algunos sin decir una palabra, la incomodidad sonora de otros y el baile de las masas, tal y como buscan algunas orquestas tropicales del país, grupos de entretenimiento y otros tantos que creen estar inventando algo.

Álvarez no le tiene miedo a perder un par de fans de una placa a otra, compartiendo cada vez más ese mundo meridiano donde está creando de manera disciplinada, tal y como le cuentan del trabajo de Heitor Villa-Lobos, el cual se exigía mínimo ocho horas al día de trabajo compositivo, ritmos que también encontramos en personajes como García Márquez en la escritura, Picasso en la pintura y otros tantos que suelen catalogar de genios, sin pensar en la demanda de disciplina, control, caos y cosmos necesario en ese trabajo solitario que suele ser el arte.

Este disco ha cambiado de nuevo la percepción tímbrica que se tenía de los Meridian, incluyendo no sólo instrumentos nuevos como el cello (el cual Álvarez comenzó a estudiar hace un par de años), sino guitarras eléctricas con distorsión y alejadas de su primer plano habitual, voces más consonantes y con menos efecto de armonizador, pitch-shifter, ring modulator y más preocupadas por dejar entender el relato. Es un disco en el que la canción hace su presencia tal y como el juglar de la mañana anunciaba las noticias locales en la villa del barroco de oro español, pero como ya se mencionó, dentro de una ciudad latinoamericana.

¿Qué se puede esperar de Meridian Brothers para el futuro? ¿Cuál será la nueva dirección? Lo más encantador de preguntarme esto, es saber con certeza que no hay tal certeza, ni opción, que seguramente Eblis hará de las suyas y sus compañeros de viaje acentuarán su intención.

Kaliman

Desazón titánica

De lo que oí al pasar por el Altavoz

La partida de Elkin Ramírez a comienzos de este año, ha suscitado una gran cantidad de homenajes y menciones en medios de comunicación y redes sociales sobre su talento y legado, algunos más sinceros que otros, pero a la final todos con buenas intenciones buscan darle un poco de reconocimiento a la personalidad rebelde de Elkin que, a pesar de la presión de la industria, permaneció firme a su propuesta artística.

El anunciado tributo que se realizó en el festival Altavoz 2017 el pasado domingo 5 de noviembre, dejó ver cómo una buena y frágil intención se hunde como un barco en altamar al que ni siquiera la titánica fuerza vital que aún queda del Kraken, pudo salvar de la inminente tragedia.

Cuando llegué al concierto, el agua le llegaba a la nuca a los artistas que buscaban nerviosamente cómo salvar lo inevitable. Fortu, guerrero y veterano vocalista de la banda española Obús, gritaba las canciones de Kraken sin dar en la nota, la velocidad de los jóvenes músicos dejaba al viejo y pesado Fortu abandonado en el camino. Dos talentosas doncellas, Miranda y Roxana, las únicas voces destacables de la noche, intentaron con gran esfuerzo ayudarlo, pero no había más que hacer. Las intensas y desordenadas luces del inmenso escenario sólo hacían notar más la tragedia musical, así como se ven los navíos arder desde la playa en la noche.

Como héroe, Alex Oquendo, vocalista de Masacre, hizo lo propio. Su gutural intención interpretando Todo hombre es una historia, movió a la desconcertada audiencia. Sin embargo (y se imaginaran qué frase sigue en esta épica y triste crónica), nada salvaría esa inmensa tragedia que por momentos se tornó en una triste comedia. Siguiendo la épica vida de Elkin Ramírez , en una tierra donde pocos seres humanos son memorables por buenos, su música ha logrado permanecer, y fue él mismo Titán quien hizo su propio tributo póstumo al grabar Sobre esta tierra.

Lorenzo Ventura

Danta – Páramos

Danta
Album: Páramos
Sello: Música Corriente
Año: 2017

La superposición de frecuencias sobre una nota pedal (no necesariamente la fundamental armónica de las mismas) genera (sobre todo si las frecuencias son ejecutadas sin un ataque perceptible) un drone; dicha pieza lleva por título Delia, un homenaje a Delia Derbyshire pionera de la música concreta y por ende electrónica, famosa por la composición de la cortina inicial en el famoso show de TV, Doctor Who.

Delia, como varios de los tracks en el primer LP de Danta, es una pieza instrumental de  forma bipartita con variaciones, esto quiere decir, estrofa-coro-estrofa con variación. Sus variaciones suelen ser más tímbricas que armónicas o motivicas, como buenos seguidores del Shoegaze y sus referentes más actuales, como es el caso de Deerhunter o viejos lobos del tema como My Bloody Valentine, The Jesus and Mary Chain y por supuesto, Slowdive; referentes que transitan entre el noise rock, el rock experimental y para el autor de esta corta reseña, el Krautrock.

Si bien se pueden oler los referentes en la banda del Tapir, no busco acomodarlos a un discurso poético y personal, evadiendo la música plasmada en la placa (como haría otro escritor), pues mi interés aquí no es el de elevar el material plasmado en la grabación,  sino simplemente tratar de hacer una breve reflexión sobre la experiencia de escucha. El proyecto fue creado por Alejandro Bernal (conocido por Mr.Bleat) y José Antonio Santamaría ( conocido por [neuma], protov, Panorama), gran parte del trabajo de ambos se nota en varios de los materiales del disco: los motivos minimalistas y repetitivos presentes en la discografía de [neuma], el interés por el ritmo y sus múltiples variaciones de Bernal en Mr.Bleat; sumadas a habilidades guardadas, pero no olvidadas, como interpretar instrumentos tradicionales: bajo y guitarra eléctrica. Las baterías del disco son indescriptibles, sobre todo en temas como Lete donde las variaciones mínimas sobre el tempo o bpm (para los herederos de la música electrónica) logran permutaciones casi que imperceptibles sobre el primer pulso de cada compás, la participación instrumental fue realizada por Juan Fernando Montoya (desde la lejana New York) y Nicolás Guevara (desde el cercano El Alto Estudio ); ambos ex-integrantes de la desaparecida Panorama.

Ahora bien, las pocas canciones con participación vocal, fueron interpretadas por Bernal y carecen de líneas melódicas interesantes, ya que se nota que no tiene habilidades de cantante y sopesa su falta de oficio en la materia con efectos en su voz, algunos que logran de una manera acertada acercar ese timbre al resto de los elementos del grupo y, otras veces, no es tan afortunada la cercanía y pueden ser un elemento del paisaje sonoro, que al igual que el paisaje cotidiano es sólo ruido o no es digno de ser determinado en el discurso musical.

Al empapar dicho timbre con tantos efectos y ubicarlo en la mezcla atrás de todo, los textos son difíciles de entender y carecen de sentido semántico o poético; volviéndose una excusa sonora, una difícil de evadir.

El disco es equilibrado en términos de dinamismo, manteniendo el interés sobre cada una de las piezas que van sonando, e incluso se sienten ciertas elisiones entre algunas canciones como es el caso de Marisma y Lete, y algunas veces incluso, se logran sentir que de un tema a otro hubiera citas melódicas entre el mismo disco. Cada uno de los tracks sugiere un estado atmosférico diferente con cada uno de sus elementos tímbricos (bajo, batería, guitarra, voz y sintetizadores) que va de la densidad a la claridad, permitiendo que el recorrido en el oído pase de la abstracción sonora y pedregosa a progresiones armónicas más rítmicas y en tonos mayores, luminosos y sin vicios de la práctica común.

En nuestro contexto colombiano, no tengo registro de una banda que trate de proponer lo que hace Danta con Páramos, lo cual tiene un valor adicional a su producción, riesgo que respeto en un proyecto musical.

Para terminar, Sizigia despide al oyente con la contención y juicio necesarios para dejar ir a ciertos sonidos en el espacio, pasando de un objeto sonoro en la distancia, vuelto motivo en la guitarra eléctrica y luego, paisaje.

Kaliman.


  1. Drone: sonido prolongando y estirado hasta su máxima expresión sonora, basado en la superposición de frecuencias en un tiempo indeterminado, usualmente sus resultantes son armónicos naturales no temperados, a manera de cluster o racimos de frecuencias con relaciones intrínsecas con una supuesta fundamental, este elemento sonoro fue utilizado con frecuencia en la música minimalista, el rock experimental, ambient y en sí mismo en considerado un género musical.
  2. http://www.delia-derbyshire.org/
  3. https://es.wikipedia.org/wiki/Deerhunter
  4. https://es.wikipedia.org/wiki/Per%C3%ADodo_de_la_pr%C3%A1ctica_com%C3%BAn

The equation beats – 1942

The equation beats
1942
Sello: Afterclass
Año: 2017

La música programática es aquel tipo de música que tiene como objetivo evocar imágenes o sentimientos más allá de lo que ésta por sí sola pueda transmitir. 1942, para The equation beats, es eso; un viaje contado en clave de hip hop instrumental, por el mundo de los 8 bits y a bordo de uno de los legendarios bombarderos bimotor utilizados en la guerra del pacífico y que protagonizan el clásico shoot’em up de Capcom con el mismo nombre.

Publicado bajo el sello Afterclass de la ciudad de Medellín, 1942 es una aventura hip hop instrumental muy al estilo “Shades of blue” en el que priman melodías jazz, pianos y vientos soul maleados y comprimidos a punto de MPC. Sin embargo, aunque en sus máximos exponentes se trata de un tipo de beat making de gran calidad que logro disfrutar mucho, en The equation beats siento que no se logra una mayor trascendencia debido a que falta un poco de riesgo y no es mucho lo nuevo que se aporta  al género.

No me malinterpreten, 1942 es un buen disco y para un beat maker es un excelente ejercicio. Sin embargo, debo aclarar que salvo Hunky punky, su marcado bombo-clap es tal vez el único punto flaco de este trabajo. Lo repetitivo de sus partes rítmicas contienen esa libertad de la que aparentemente goza el jazz, dentro de una camisa de fuerza de ambientes 4/4 sin mayor tipo de variaciones. De hecho, debido a la monotonía de las partes rítmicas, los tracks llegan a hacerse tediosos después de un rato, y se deja entrever una posible intención de una música instrumental hecha exclusivamente para acompañar partes vocales, situación que no permite exhumar ese placer que sí logran grandes joyas del género.

Pese a esto, 1942 es un disco bien confeccionado, con pasajes interesantes dentro de una escena del sur del área metropolitana que apuesta por menos General MIDI y más groove, y que está logrando emular ese sonido MPC basado en samples. Una escena que tiene todavía mucho por aprender y que, si retoma la humildad que ha ido perdiendo con un poco de autocrítica, puede llegar a trascender en un género que desde hace un tiempo ha venido perdiendo el norte.

Pogue Mahone

Mula – Resiliente

Mula
Resiliente
Sello: Matik-Matik discos
2017 – MTK 05

La música, sea la que sea, necesita de un tiempo y espacio para ocurrir. La reproducción de ésta misma es una condición técnica que nos fue heredada por el siglo XX y en algunos casos, se volvió en la materialidad o fijación del objeto sonoro, es decir en la obra terminada; Mula no es el caso.

La agrupación Bogotana conformada por Santiago Botero: bajo, Enrique Mendoza: guitarra, Maria Valencia y Juan Ignacio Arbaiza: saxofones, Diego Herrera: laptop, Camilo Bartelsman: Batería, propone música en su máxima expresión sonora, abandonando la concepción abstracta que proponen las escuelas (clásica, contemporánea, jazzística) donde se da prioridad a la escritura antes que a la ejecución; jugando con los lenguajes presentes en el siglo XX y XXI (jazz, ruidismo, avant-garde, rock) y estableciendo una comunicación sonora única, una sintaxis que habita el presente.

Resiliente es un disco donde todas las posibilidades tímbricas que se permitieron ser registradas en las sesiones de improvisación y grabación, crean un paisaje capitalino, de patada dura y poco corte de bajos, de distorsión armónica, inarmónica e incomodidad sonora, de comprensión atonal y melodías tímbricas. Su creación fue dirigida por Santiago Botero, quien iba coordinando las sesiones que fueron grabadas para luego ser mezcladas, producidas y masterizadas por el amigo francés de la música colombiana contemporánea: Benjamin Calais, (al cual debemos dedicarle luego un par de páginas) en Matik-Matik, hogar de experimentales, electroacústicos y parranderos, como dejó dicho Eblis Álvarez en una de sus tonadas.

Para los que piensan ingenuamente que Resiliente es una consecuencia del concierto de Swans en Colombia, les diré: vaya y escuche el resto de discos y ojalá arriesgue la oreja a escucharlos en vivo. Mula conversa con sus influencias, las estudia, digiere y regurgita en una nueva experiencia sonora, para luego sentarse a escuchar, en un feedback infinito.

Sin más, páse a que le pateén el tímpano

https://mulamusica.bandcamp.com/album/resiliente

Kalimán

Kanana

Kanana
Sello:
Año: 2017

El ultra hardcore, es un género musical que surge en la década de los ochentas en la ciudad de Medellín. Su nombre es una derivación del Ultra Metal y una contrapropuesta a las sonoridades del punk medallo de la época. Varias bandas han coexistido desde esa época, apareciendo por momentos en la superficie, pero sobre todo realizando conciertos en sus nichos locales, grabando cuando pueden y gestionando conciertos que suelen tener un cartel de hasta 20 bandas por la módica suma de $5.000 (cinco mil pesos oro), valor que sigue anquilosado desde los años 80.

De esta tradición nos llega Kanana, grupo conformado por dos viejos lobos de la escena punk: Mónica Moreno (batería) y David Viola (bajo, guitarra, voz). El material fue publicado en youtube y hasta el momento ha tenido la publicidad que siempre ha tenido este dueto, más conocidos por su agrupación I.R.A. Dicha divulgación responde a dos razones: los adolescentes de espíritu que ahora ocupan puestos importantes en la prensa local, la gestión cultural y demás espacios de mayor difusión pública y privada, y los adolescentes que aún disfrutan con las sonoridades “ruidosas” y aceleradas.

Kanana se presenta como otro grupo más que sólo parece escucharse a sí mismo, buscando en referencias ya más que desgastadas. Un fenómeno que en los años 80 tenía sentido que sucediera por la dificultad que presentaba conseguir discos, revistas u otros medios de aprendizaje musical y sonoro; pero que ahora no lo tiene, más allá de una sobrevaloración del sonido que evidentemente es muy inocente, adolescente y tedioso. En esta dirección, las letras son completamente coherentes con la poca exploración en el ruido, el ritmo y la inexistente disonancia del disco; siendo una serie de canciones de 2 minutos o menos, que pasan por los ya agotados círculos armónicos que puedes escuchar en el paseo de la playa o en la avenida la playa, interpretados incluso con mayor ímpetu por cualquier grupo de jóvenes de cabelleras afiladas, vino de caja y puesto de manillas.

Monica y Viola, siendo ustedes un dueto que anualmente realiza viajes al extranjero, tienen internet y oídos ¿por qué no buscan en otros lugares inspiración a su música? La primera tarea del músico es imitar, la segunda representar, ¿no? Es importante admitir que no estamos solos en el mundo y que tal vez no estamos inventando nada, sólo dejando un pequeño aporte al discurso sonoro contemporáneo, y siento que están ignorando las sonoridades que se están gestando en esos pequeños espacios donde aún se hace música viva, arriesgada y sin pretensiones. Valdría la pena revisar y mirar alrededor un poco.

Kaliman

Melov – s t r n g r

Melov
s t r n g r
Sello:
Año: 2017

El nuevo milenio trajo consigo otro lugar común en la música. Bautizar proyectos musicales valiéndose sólo de consonantes (MGMT, SBTRK, HTRK, STRFKR, etc.). Esto es sólo para decir que desde el nombre, este EP no sorprende en lo absoluto.

Bien, hablemos de lo sorprendente. Era raro ver proyectos independientes en Medellín que desde su primer disco sonaran tan bien. Se nota que la llegada a la ciudad de programas universitarios dedicados al audio y la grabación empiezan a dar frutos, y jóvenes como Pablo Melo logran traducir sus ideas sonoras con gran precisión técnica en un disco como éste.

A excepción de Veliante, la única canción cantada en español y que se separa realmente del resto por su construcción formal y rítmica, los demás cortes están cargados de referencias abiertamente explícitas que es imposible no evidenciar. Tenemos entonces dos vertientes en este disco: unas canciones cercanas al Post-punk, con baterías y bajos que evocan grupos como Interpol y The National; y líneas melódicas sencillas con guitarras saturadas de reverberación que de inmediato nos refieren a The XX. Por otro lado, hay un discurso más Dance, que se queda corto en el acople de los grooves que plantea el bajo y no logra entenderse con los sintetizadores y máquinas de ritmo secuenciados, otra vez haciendo referencia a sonoridades tan obvias como las de LCD Soundsystem o Chk chk chk.

Le vendría muy bien a este proyecto empezar a tocar en vivo con una banda de soporte y no en formato karaoke o Live Set, como le dicen hoy en día.

Martín Olivo

Corriendo – Omelette du fromage

Corriendo
Omelette du fromage
Sello: Siempre llueve Records
Año: 2016

Omelette du fromage es una cita al dibujo animado “El Laboratorio de Dexter” y resulta una buena analogía para describir este disco. Es una frase que, aunque mal expresada gramaticalmente, enamora a todas las mujeres que la escuchan.

Corriendo es un dueto de la ciudad de Medellín integrado por Mike en la batería y David en la guitarra y las voces. No hace falta decir lo obvio sobre este disco, ellos mismos lo saben: Está mal grabado, la voz es terriblemente desafinada, suena mal, tiene errores técnicos en la interpretación y fue editado en Cassette. Sin embargo, cada vez que uno lo escucha se enamora más de él.

En una ciudad donde sobran grupos con producciones impecables pero que no dicen nada y que suenan a la misma música que les ponen en las emisoras, es muy refrescante escuchar una propuesta como Corriendo que, si bien no se están inventando nada, hacen buenas canciones, con letras simples y contundentes que hacen eco de subgéneros del rock poco explorados en su territorio. Musicalmente están armados de una increíble ingenuidad armónica que se despliega de sus complejas lineas de guitarra, acompañas por una batería con ritmos en métricas irregulares y compases de amalgama que nunca suenan forzados.

Esperamos que a este grupo no le pase en la escena de Medellín, lo mismo que al personaje de su canción Parálisis del sueño, que fue ignorado porque no entendían sus notas en braille. Y digo Medellín, porque ya han girado por varios países y llenan salas en Bogotá y otras ciudades donde el público corea sus canciones.

Martín Olivo

Aclaración a nuestros lectores

“La posteridad olvida o ensalza. Sólo el crítico juzga en presencia del autor”.
Walter Benjamin

Debido a la polémica generada por la última reseña en nuestro blog dedicada al último disco de Goes, hemos decidido hacer esta pequeña aclaración indicando que nada de lo que escribimos está cargado de odio, como el autor del disco lo ha hecho notar. Como en la editorial se dice, no pretendemos ser la última palabra en cuanto a crítica musical local se refiere, sólo intentamos arar en un campo un tanto estéril. No queremos tampoco en ningún momento, entorpecer el trabajo musical, por el contrario nos interesa liberarlo de la resistencia y sensibilidad a la crítica.

Es necesario, que como músicos se entienda que cuando un disco ve la luz, se hace público. Éste solo puede defenderse por lo que contiene y como músicos, no pueden responder con agresividad y violencia por lo que digan de él. Es imperioso que esta escena entienda que el único censor válido no puede ser nuestro propio concepto. Queremos simplemente ser otra voz y de ninguna forma buscamos comenzar batallas ni generar discordias, más sí una discusión en torno a la música.

Por este motivo, los invitamos a leer la editorial de este sitio web antes de continuar disfrutando de él.

Socorro

Editorial